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viernes, 10 de mayo de 2013

HERNÁNDEZ, CASASOLA, JIMÉNEZ Y GUTMANN

Chimeneas (1937), novela de Gustavo Ortíz Hernán, reúne dibujos de Salvador Pruneda y fotografías de Víctor A. Casasola, Enrique Gutmann y Agustín Jiménez. Las imágenes de Casasola proceden de su archivo histórico, sobre todo del periódo 1915-1919, como la célebre soldadera de Gerónimo Hernández.
Gutmann y Jiménez se encargan de las fotografías de actualidad para ese 1937. Mientras Enrique entrega imágenes tradicionales y seudo-denunciantes, 
Jiménez publica varias imágenes, entre otras un magistral fotomontaje de una cabeza rapada de un hombre y piezas de reloj y hasta una pequeña armella.

lunes, 26 de julio de 2010

JIMÉNEZ EN BELEM

Ángel González Amozorrutia me presta la revista Cuartoscuro, número 97, de agosto-septiembre de 2009, donde Carlos A. Córdova publica "De la Colección Carlos Monsiváis: Agustín Jiménez en la Babilonia del delito". La nota de Córdova pone especial énfasis en el reportaje que Agustín Jiménez y el reportero [Febronio] Ortega realizan bajo el título "En la sombra del presidio Belem", aparecido el 31 de enero de 1932 en Revista de revistas, y da a conocer las imágenes actualmente en la colección del Museo del Estanquillo.

Las fotografías de Revista de revistas aparentemente son de denuncia: sobrepoblación (ya apuntado desde el ocaso del porfiato), siniestros personajes, lóbregas celdas y dormitorios promiscuos. Si Jiménez y Ortega pueden sumergirse tranquilamente en el dantesco mundo de la prisión porfiriana y post-revolucionaria, no fue por su afán periodístico sino porque las autoridades necesitaban difundir lo inoperante de la cárcel de Belem. No en balde al año siguiente comenzó a ser demolida.

martes, 30 de marzo de 2010

ARCHIVO AGUSTÍN JIMÉNEZ

María Jiménez, Osvaldo Sánchez, Carlos A. Córdova, Patricia Priego, José Antonio Rodrígez y Elisa Lozano. Foto: MAM
Después ser restaurado y catalogado, esta mañana se anunció oficialmente en el Museo de Arte Moderno la apertura del Archivo Fotográfico Agustín Jiménez a todos los interesados en la obra del fotógrafo vanguardista, documentalista gubernamental, tradicional camarógrafo y editor de la sorpresiva revista de desnudos Molino Verde (1932) [1], nacido en 1901 y fallecido en 1974.

Patricia Priego Ramírez, quien estuvo al frente del grupo multidisciplinario responsable de la preservación de la obra, informó que la catalogación y estabilización comenzó en noviembre de 2008 gracias a una beca del Fonca. Cuantificó que identificaron 619 positivos, 12 álbumes, 1,700 diapositivas, 1,291 negativos, 20 placas de vidrio, 210 negativos en color y fragmentos de películas. El archivo lo ordenaron en los subfondos Agustín Jiménez y Agustín Jiménez padre. El primero comprende 14 colecciones y 23 subcolecciones y el segundo dos colecciones. También se integraron
cámaras y equipo fotográfico, así como recortes hemerográficos, carteles y cartas.

Jiménez por Salas. Foto: MAM

José Antonio Rodríguez, editor de la revista Alquimia y asesor del grupo, habló sobre la importancia del acervo y recalcó la existencia de fotografías desconocidas dentro del fondo Revolución. Elisa Lozano habló de la carrera de Jiménez dentro de la industria nacional como cinefotógrafo, al lado de Luis Buñuel y del debutante Emilio El Indio Fernández, y refirió que en algunas fotos fijas lo ayudaron algunos de sus familiares. Córdova, autor de Agustín Jiménez y la vanguardia fotográfica mexicana (RM, 2005), encaminó sus comentarios hacia las colecciones en el ciber-espacio.

José Antonio Rodríguez. Foto: MAM
A los asistentes se obsequió el cartel Archivo fotográfico Agustín Jiménez (Fonca-Conaculta, 2010), que incluye de un lado un desnudo femenino -impreso en blanco y negro-, en la Antigua Academia de San Carlos, fechado hacia 1928, y del otro información bio-bibliográfica de Jiménez.
Jorge Velasco Jiménez, Elisa y María Jiménez. Foto: MAM
Además de platicar con José Antonio Rodríguez (quien me comentó que hay desnudos de Amando del Llano en el archivo Jiménez), lo hice con Elisa Lozano (me presentó a María Jiménez y a su hijo Jorge), Arturo Aguilar Ochoa, autor de La fotografía durante el imperio de Maximiliano (UNAM, 1996) y actualmente en la Universidad Autónoma de Puebla, y con la docta Elizabeth Romero.

Para acceder al archivo es necesario realizar una solicitud con la señora María Jiménez, hija del fotógrafo.


N O T A
Sobre esta insólita publicación véase en este blog :
1.- http://miguelangelmorales-fotografos.blogspot.com/search/label/Molino%20Verde%20%28publicaci%C3%B3n%29

sábado, 9 de enero de 2010

AGUSTÍN JIMÉNEZ PADRE


Al comentar las insólitas fotografías mandadas a realizar por el abogado Francisco A. Serralde, Jacinto Barrera comenta en "El crimen de Santa Julia o los signos físicos y la defensa gráfica", publicado en el número 18 de Luna córnea, de mayo-agosto de 1999, que tres fotografías salieron del estudio de "Antonio Jiménez".

La "Agn" de su firma corresponden a la versión abreviada de Agustín. El único reconocido fotógrafo con ese nombre corresponde al padre del ahora revalorado fotógrafo. En 1899 tenía su estudio fotográfico en la parte más popular del centro de la ciudad de México. Su trabajo como retratista pictoralista queda de manifiesto al retratar a su esposa e hijos. El de la corbata es su primogénito.

viernes, 23 de enero de 2009

MOLINO VERDE

El fotógrafo Agustín Jiménez y Ortega (Febronio, futuro editor que se puso Gregorio y quien utilizaba el seudónimo de Máximo Bretal) hicieron la monografía Molino Verde (Ediciones Montmatre, agosto de 1932). La atrevida publicación gráfica, diseñada por Jorge González Camarena, da a conocer en contrapicada la marquesina del teatro, la desolada y popular sillería, la taquilla (la cual prohibía “terminantemente la entrada a menores de 18 años”), tomas de las vicetiples enseñando el pubis, entre ellas una que debe de ser la mítica Lulú Labastida. También se pueden entrever telones (uno se adelanta al pop art norteamericano) y anuncios del Restaurante Tenampa y del cabaret Imperio, ambas negociaciones a dos o tres cuadritas del ardiente foro de Garibaldi.

El reprografiado de las páginas de Molino Verde tiene su historia. En 1933 sirvieron para un collage del semanario Detectives y en 1973 aparecieron en otro. José Antonio Rodríguez incluyó 4 páginas para el número 17 de Alquimia. En Agustín Jiménez y la vanguardia fotográfica mexicana (RM, 2005), Carlos Córdova metió 16 páginas y cometió errores (confundió el teatro con un cabaret, Lulú pasó a ser “Lula” y a Ortega lo bautizó como “Juan”). Ahora en Agustín Jiménez: memorias de la vanguardia (CONACULTA, 2007) se pueden ver todo el número gracias a la iniciativa de José Antonio, encargado de realizar un breve comentario.